Veo esto en el Simply -antes Sabeco “precios bajos, bajos, en Sabeco”-:

Y me imagino a Bertín, al Bertín que cantaba aquello de ‘Buenas noches, señora’:
El mismo Bertín que presentaba ‘Contacto con tacto’, ‘Lluvía de Estrellas’ y ahora es presentador de Intereconomía:
Digo que me imagino a Betín atando tomateras en su huerta y esmatigando las malas hierbas para producir los tomates de su gazpacho. También me lo imagino dando de comer a las gallinas, que después mete en un saco y degolla, para echarlas a su caldo.
Bertín Osborne es el Paul Newman español.

Bertín copia el modelo del mítico actor estadounidense, poner rostro y nombre a su marca de productos y destinar parte de las ventas a una fundación benéfica. En el caso de Bertín, a la Fundación Bertín Osborne.
Si quieren saber más, hay una web llena de pajaricos que lo explica todo. Allí nos quitan la ilusión de ver a Bertín doblando la lomera en el huerto, ya que explica que le gusta “seleccionar y escoger” -dos palabras para lo mismo- personalmente los productos de su marca. Vamos, que picar, lo que es picar, poco.
Pero Bertín no es un vago, maldita sea. Es un tío que lo da todo en los platós y los escenarios. Un tío campechano, como el rey. Un tipo así salao tenía que cruzar su destino con otro tipo igual de gracioso. Un tipo capaz de contar chistes de mariquitas y gangosos, capaz de subvertir lo que se denomina la corrección política.
Un tipo como este:
Juntos han saltado a las tablas del teatro. Bertín Osborne y Arévalo. Juntos:
¡BOOM!
¿Puede haber algo más increíble?
¡Sí!
¡CATABOOM!

A su izquierda, Bisbal en el aceite, a su izquierda, un Bertín VIRGEN EXTRA



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