Delincuentes

El señor de arriba, el de la ficha policial, es Carlo Ponzi. Hubo una época en la que quiso dejar atrás su humilde origen italiano y se hizo llamar Charles Ponzi. El pavo ocupa una lugar destacado en el ‘hall of fame’ de los chorizos por dar nombre al esquema de Ponzi, un sistema de estafa piramidal.

El bueno de Carlo era un mangante disfrazado de ingeniero de las finanzas. Su método es tan sencillo como efectivo: su compañía ofrecía a los primeros inversores unos beneficios extraordinarios, en un corto periodo de tiempo. Esas ganancias no estaban sustentadas en el buen olfato para la reinversión en activos, sino que se cubrían con el dinero aportado por  los nuevos inversores que, atraídos por la increíble rentabilidad obtenida por los primeros primos, acudieron como moscas a la mierda.

Este sistema, dependiendo de la habilidad del estafador, se puede sustentar a corto y medio plazo, siempre y cuando logre sumar nuevos inversores cuyos capitales cubran las ganancias de los anteriores. Pero tarde o temprano, como una pirámide con los cimientos de arena, la estructura se viene abajo cuando se descubre el pastel.  Cuando esto ocurre, el otrora respetado genio financiero deja tras de si una caja de caudales llena de telarañas y una nota de “Me fui a por tabaco”.

Al señor Ponzi el chiringuito que tenía montado en la ciudad estadounidense de Boston apenas le aguantó en pie seis meses. El Boston Post destapó el escándalo y se armó la marimorena -sí amigos, la prensa, eran otros tiempos, se encargaba de levantar las alfombras de la sociedad para ventilar e higienizar un poco-. En noviembre de 1920, el respetable Charles Ponzi fue condenado por fraude a cinco años de prisión, de los que cumplió tres. Cuando obtuvo la libertad provisional, comenzó un tour de estafas y huidas que terminó en Río de Janeiro con su muerte, en la más absoluta miseria, en 1949.

Aunque el amigo Ponzi es quien da nombre a esta estafa que se explica en los manuales de economía, no fue su inventor. Antes que él estuvo Baldomera Larra, hija de Don Mariano José de Larra, ilustre literato suicida. Baldomera aplicó ya este sistema en 1876 -España, pionera del choriceo-, y también fue descubierta y detenida. Al igual que el bueno de Carlo, doña Baldomera contó en sus momentos de penuria carcelaria con el aliento de los humildes inversores, que creyeron que su detención era cosa de los poderosos, que no querían que los pobres se hicieran ricos con aquella maravilla de duros a cuatro pesetas.

Carlo  y Baldomera tuvieron un alumno aventajado en pleno siglo XXI, el señor Bernie Madoff, que fue condenado en 2009 a 150 años de prisión por estafar 50.000 millones de dólares. Al igual que le ocurre a Ponzi, la foto que ilustra su entrada en la Wikipedia -la nueva forma de posteridad- es la de su ficha policial. La señora Baldomera tiene la suerte de que en su época no se estilaba lo de las fotos en los calabozos.

“Fue un esquema de Ponzi a gran escala”. Uno de los expertos entrevistados en el documental ‘Inside Job’, estrenado hace poco en los cines españoles, utiliza esta frase para describir el tinglado financiero que condujo a la crisis que nos ha tocado vivir y pagar.

‘Inside Job’ es una película tan didáctica como reveladora, y por eso es mejor que la vean a que yo trate de explicar la estafa de nuevo. A lo largo de su metraje, desfilan una serie de directivos de grandes corporaciones financieras que jugaron a enriquecerse a costa de las ilusiones de la gente humilde. También aparecen una colección de responsables gubernamentales estadounideses -y alguno internacional, aunque estos salen mejor parados en el filme- que dejaron hacer a los mangantes. Liberalismo, lo llaman.

Nuestros amigos Ponzi, Baldomera y Bernie, por mangantes finos, acabaron entre rejas. En el caso de los gurús financieros, no hay fichas policiales para ponerles cara, porque están libres como pajaritos del campo. Como pajaritos del campo con millones y millones de dólares en la cuenta corriente, eso sí.

Sueltos, y  encima les pagamos la fiesta.

No sé a ustedes, pero a mi hay algo que no me cuadra. ¿Esto es lo que llaman progreso?

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1 Response to “Delincuentes”


  1. 1 food abril 22, 2013 en 6:27 am

    That was both equally attention-grabbing too as insightful!
    Thanks for sharing your views with us.


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